domingo, 15 de mayo de 2016
viernes, 22 de abril de 2016
EL CARRO DE LA LEJÍA, 23 ABRIL 2016 / 1616
Hoy cedo la palabra al maestro de maestros Miguel de
Cervantes, con una de las páginas más bellas del Quijote, llena de enorme
nostalgia y plena actualidad.
DISCURSO DE LA EDAD DE ORO: II parte, capítulo XI.
Después que don Quijote hubo bien satisfecho su estómago, tomó un puño
de bellotas en la mano y, mirándolas atentamente, soltó la voz a semejantes
razones:
—Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron
nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de
hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna,
sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo
y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: a nadie le
era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar
la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban
convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos,
en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las
quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las
solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno,
la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían
de sí, sin otro artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas
cortezas, con que se comenzaron a cubrir las casas, sobre rústicas estacas
sustentadas, no más que para defensa de las inclemencias del cielo. Todo era
paz entonces, todo amistad, todo concordia: aún no se había atrevido la pesada
reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra
primera madre; que ella sin ser forzada ofrecía, por todas las partes de su
fértil y espacioso seno, lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los
hijos que entonces la poseían. Entonces sí que andaban las simples y hermosas
zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y en cabello, sin
más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la
honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra, y no eran sus adornos de
los que ahora se usan, a quien la púrpura de Tiro y la por tantos modos
martirizada seda encarecen, sino de algunas hojas verdes de lampazos y yedra
entretejidas, con lo que quizá iban tan pomposas y compuestas como van agora
nuestras cortesanas con las raras y peregrinas invenciones que la curiosidad
ociosa les ha mostrado. Entonces se decoraban los concetos amorosos del alma
simple y sencillamente, del mesmo modo y manera que ella los concebía, sin
buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos. No había la fraude, el
engaño ni la malicia mezcládose con la verdad y llaneza. La justicia se estaba
en sus proprios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y
los del interese, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del
encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no
había qué juzgar ni quién fuese juzgado. Las doncellas y la honestidad andaban,
como tengo dicho, por dondequiera, sola y señera, sin temor que la ajena
desenvoltura y lascivo intento le menoscabasen, y su perdición nacía de su
gusto y propia voluntad. Y agora, en estos nuestros detestables siglos, no está
segura ninguna, aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de
Creta; porque allí, por los resquicios o por el aire, con el celo de la maldita
solicitud, se les entra la amorosa pestilencia y les hace dar con todo su
recogimiento al traste. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y
creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes,
para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a
los menesterosos. Desta orden soy yo, hermanos cabreros, a quien agradezco el
gasaje y buen acogimiento que hacéis a mí y a mi escudero. Que aunque por ley
natural están todos los que viven obligados a favorecer a los caballeros
andantes, todavía, por saber que sin saber vosotros esta obligación me
acogistes y regalastes, es razón que, con la voluntad a mí posible, os
agradezca la vuestra.
Con
el debido respeto el deseante caballero andante Pablo del Barco
martes, 12 de abril de 2016
EL
CARRO DE LA LEJÍA, 12.04.2016
Don
Quijote no va a la Feria de Sevilla
Cervantes no sufriría tanto en nuestra España de
manipuladores de caudales públicos; sus causas y desencuentros con la Hacienda
parecerían asuntos descafeinados al lado de las corrupciones y los corruptos
que hoy padecemos. Él sufrió prisión –no como la mayoría de los estafadores de
hoy, que campan libres y orgullosos por el mundo– en la cárcel de Sevilla por
sus avatares como recaudador de impuestos, y de aquella situación devino un
hecho espectacular en fondo y manera: la escritura de la inmortal obra Don Quijote de la Mancha. Hoy tenemos un
resultado también en términos de escritura: miles y miles de folios pero con
timbre legal. Este año celebramos los cuatrocientos años de la desaparición del
autor de la obra a la que se rinde reconocimiento universal, en un clima de
atonía cultural sorprendente, al que algunos advenedizos literarios se suman
rehaciendo la obra cumbre con un lenguaje más actual. Es como si a las figuras
de Velázquez las vistiéramos de Armani y otros creadores de moda.
Cervantes, que vivió y padeció su Sevilla particular, no
está invitado a la Feria de este año que celebra los cuatrocientos años de su muerte, el 23 de abril. Aquella Sevilla
debió tener tan poco fuste literario como la de hoy. O autoridades culturales
tan ausentes de la verdadera cultura, que no han sido capaces de dedicar la
Feria al autor de la obra más importante de nuestra literatura, más reconocido
universalmente. Apenas aparece en la portada el logotipo de la celebración
cervantina. En la portada; no le han dejado pasar de la puerta de este
revoltijo ferial de cante y baile. La danza sí ha sido galardonada; a ella se
dedica el acontecimiento ferial.
Quizás tengan razón las autoridades: la Feria es efímera,
Cervantes y el Quijote transcendentales;
no pueden competir. Quizás también pueda ser que no tienen desarrollado el
gusto por asuntos fundamentales de la cultura y que con la brisa de los
volantes y el juego de los faralaes se les nuble la visión y se les entontezca el
juicio, como al cuerdo, en su locura, Don Quijote y al loco, en su
materialidad, Sancho. O temen, por su
fragilidad, morir en el empeño como el Licenciado Vidriera.
Qué magnífica ocasión perdida para proyectar Sevilla
universalmente, uniendo su fiesta mayor a la fiesta literaria; un momento
irrepetible para unir lo particular con lo universal. Pero no, aquí impera el provincianismo más
radical falsamente vestido con el ropaje de lo propio, de lo genuino, de “lo
nuestro”. Sevilla se va empobreciendo arrastrada solo por los beneficios
económicos de la Semana Santa y la Feria de Abril. Málaga, por ejemplo, ciudad
fundamentalmente turística, le está comiendo el pan en actividades culturales a
la capital de Andalucía. Este gobierno municipal está haciendo bueno al
anterior, tan tiñoso en actividades culturales, mirándose tercamente al ombligo
y poco más.
¿Se imaginan a Don Quijote y Sancho entrando al real de la
Feria, fantasía y realidad, pregonando el texto cervantino, repartiendo en los
oídos su bella prosa y la magnitud de su mensaje de realidad y fantasía? ¿Que
algunos creadores de sevillanas inventaran una con sus ricas aventuras y todos
las cantaran y bailaran? ¿La visita a la Feria de otros muchos de sus
personajes que aparecen en las Novelas
ejemplares y que el autor tomó de personajes vivos sevillanos? ¿Qué el Ayuntamiento
de la ciudad, descendiente de las autoridades que confinaron al escritor en sus
cárceles, hubiera hecho una edición rústica y noble de algunos textos cervantinos
para repartirla por la Feria?
“No está hecha la
miel para la boca del asno”, que diría Sancho repitiendo lo que el
pueblo dicta. En fin, acabará la Feria con la contabilidad de visitantes, los
beneficios obtenidos y las toneladas de basura recogidas. Don Quijote y los
otros personajes del autor volverán a las alacenas, los prebostes de la cultura
hablarán de las obras sin haberla apenas leído, y todos (casi) tan felices.
Como diría un castizo descontento: ¡Ay, Sevilla de mi “arma”!
PABLO
DEL BARCO
lunes, 11 de abril de 2016
martes, 14 de abril de 2015
viernes, 20 de marzo de 2015
EL CARRO DE LA LEJÍA, 20 de marzo 2015
Exequias por el Partido
Podrido
Si
no supiéramos de su ambición, de la necesidad del trinque que tiene el Partido en el Poder, pensaríamos que quiere autoeliminarse de la política con
hazañas de lo más burdas. El ministro vampiro de sonrisa desdentada, el que nos
quiere chupar la sangre a los españoles del montón, ya ha evidenciado sus
enjuagues económicos, aparentemente ilegales, además de los que acomete
poniendo como avanzadilla y parapeto a la Agencia Tributaria, que él parece considerar
de su propiedad vistas las vulneraciones del secreto de la entidad. Y ha
desaparecido y aparecido, imagino que después de cebarse con una buena dosis de
pepeísmo como rata pillada fuera de la ratonera, donde andará maquinando sus
gracias desgraciadas para hacer frente a lo que se le viene encima. Y en época
de elecciones, que es como echarse encima dos veces la arena en los ojos de
miope que ve el delito ajeno e ignora el propio.
El Sumo Hacedor del Partido Podrido también va de miope, o tal vez lo es. Hasta hoy no le han
pillado con las manos en la masa, pero es patrocinador o manager de muchos
titulados en la causa de la corrupción política; incluso su propio partido está
señalado como tal, sin que justificaciones, aliadas con algún que otro
organismo oficial, hayan descolorido o acabado con las más que sospechas. Doña
Aguirre, candidata madrileña, que conoce el dedillo la fórmula de la huida ante
la autoridad, es una gran patrocinadora de imputados en la corrupción. El
penúltimo de los grandes, siempre engominado y sonriente Granados, le da la
bienvenida a Isabel Gallego, su jefa del Gabinete de comunicación de la
Comunidad de Madrid, enredada en la cosa Púnica, y que no se apeará de su cargo.
La ciudadana Aguirre nos dirá luego que ella no sabía nada, que no se había
“enterao” y que ella es buena y le han metido un gol por la escuadra. Yo diría que en su “cuadra” hacen
falta más cuatripatos para darse calorcito, o “caloret”, en el establo de la
inmoralidad.
Hay un total de 127 imputados por corrupción que siguen en
política, la gran mayoría –60 en total– del Partido Podrido, y
tamaña losa no hay quien la lleve a hombros sin lastimarse seriamente. Como son
arrogantes, con la arrogancia que da el poder político sin hechuras ideológicas,
no agachan la cabeza por el pudor que eso conllevaría, sino que replican
airados, echando muchas veces la culpa a los medios de difusión, a la oposición
o al lucero del alba jurando su verdad frente a las injurias de los otros,
amparándose muchas veces en las instituciones del Estado, que manejan a su
capricho, porque su mayoría tiene al resto de políticos emparedados entre losas
de la imposibilidad. Y aquí se equivocan, volcándose en un camino hacia delante
en el que, al final, se van a topar con una sima gigante, gargantuélica y
despiadada, que va a gozar engullendo tanto taimado sin un mínimo de respeto a
la moralidad propia y ajena. La moralidad de los que les votan es tan
vergonzosa, taimada y culpable como ellos, porque son colaboradores de su falta
de principios y quieren perpetuar la situación, y no cabe alegar que ellos
tienen buenas intenciones a pesar del clima general del partido. No, eso es una
falacia que utilizan para salvar sus pecables conciencias.
Como ciudadano me siento asqueado de tanta mentira
encadenada, de tanto desprecio que muestran los gobernantes, de tanta miopía
hacia el pueblo, de tan evidente afán por enriquecer sus bolsillo y los de sus
compinches en detrimento de los españoles, incluso por la burda manera que
justifican sus desmanes considerándonos estúpidos cuando ellos no muestran
demasiado talento si no es para la rapiña, que argumentan con un español torpe,
rudo, tan pobre como sus conciencias.
Si a este pueblo español aún le queda un poco de dignidad
tiene que apartar del poder a tanto elemento nocivo como ahora padecemos, a
tantos que militan en unos y otros partidos, y votar por los nuevos políticos
ilusionados y no contaminados, de propuestas sinceras, que nos hagan olvidar
las mentiras de la transición con las que nos endulzaron y les han permitido
llegar hasta aquí. Andalucía puede dar la campanada de aviso de la nueva
regeneración española; esperemos que los intereses privados no estropeen el
momento político que vivimos. A mí la lucha entre los partido políticos tampoco
me interesa nada. Pero amanece un nuevo día, una esperanza. Si podemos,
Podemos. Si Podemos, podemos.
PABLO
DEL BARCO
miércoles, 18 de marzo de 2015
EL CARRO DE LA LEJÍA, 18 marzo 2015
Una PPatética
bufonada con Pésimos Protagonistas
Hacienda, a regañadientes, y después
de varias amenazas, entregó al juez Ruz el informe sobre las cuentas
del PP (PartidoPutrefacto) con
el dato
de los 220.000 largos euros no satisfechos por las donaciones
recibidas. Montoro, ministro a lo que parece PresuntoPutrefacto, por
boca de su segundo, Rogelio Menéndez (hermano del director de la Agencia
Tributaria), ha lanzado a los medios una versión –“argumentario” lo llama– envenenada,
mentirosa, como es propio en este PartidoPartido, activando
la misericordia comparativa
al meter en danza a Cáritas, institución a la que critica cuando ésta ofrece
datos del hambre que hay hoy en España. Los PresuntosPadresdela
desigualdad quieren convencernos: el PartidoPudiente hace una labor social
equivalente a la de la institución de caridad
–dicen– preocupado por conseguir
el bien de los españoles –dicen–. La comparación entre el informe verdadero y
el lanzado a los medios resulta ridícula, malintencionada, pudiendo
calificarse, según los expertos, de una bufonada de escaso talento (como últimamente
las cosas del PartidoPinocho, que se tiene que amparar en su
mayoría absoluta para salir adelante en todas las cuestiones que interesan al
resto de los españoles; o sea, los que no son ellos). Sobre el dinero para
arreglar la sede del PuercoPartido también se inventan excusas que
servirían para concursar en algunos Juegos Florales.
del PP (PartidoPutrefacto) con
el dato
de los 220.000 largos euros no satisfechos por las donaciones
recibidas. Montoro, ministro a lo que parece PresuntoPutrefacto, por
boca de su segundo, Rogelio Menéndez (hermano del director de la Agencia
Tributaria), ha lanzado a los medios una versión –“argumentario” lo llama– envenenada,
mentirosa, como es propio en este PartidoPartido, activando
la misericordia comparativa
al meter en danza a Cáritas, institución a la que critica cuando ésta ofrece
datos del hambre que hay hoy en España. Los PresuntosPadresdela
desigualdad quieren convencernos: el PartidoPudiente hace una labor social
equivalente a la de la institución de caridad
–dicen– preocupado por conseguir
el bien de los españoles –dicen–. La comparación entre el informe verdadero y
el lanzado a los medios resulta ridícula, malintencionada, pudiendo
calificarse, según los expertos, de una bufonada de escaso talento (como últimamente
las cosas del PartidoPinocho, que se tiene que amparar en su
mayoría absoluta para salir adelante en todas las cuestiones que interesan al
resto de los españoles; o sea, los que no son ellos). Sobre el dinero para
arreglar la sede del PuercoPartido también se inventan excusas que
servirían para concursar en algunos Juegos Florales.
Hacienda somos todos, dice el
chistoso ministro Montoro; su PinchePartido lo es a la hora de cobrar, no a
la hora de pagar. Él ha contribuido a esa cínica actitud montando una sociedad
asesora que también le ha bailado dinero a su querida Hacienda; justifica que
los no pagos se hicieron cuando él ya estaba en el gobierno de Jeque de
nuestros dineros. Pero oculta que cuando se produjeron los hechos sí estaba
trabajando en la empresa presuntamente estafadora. Ahora sonríe con su sonrisa
de conejo huérfano tratando de justificar lo injustificable. Y sale huyendo y
silencioso por la trampilla del escape cobardemente.
Éstos PobresPirañas llegaron para comérselo todo, pero dejaron la
cabeza en la codicia y la desvergüenza y quisieron ponerla en la modificación
de un lenguaje que quieren utilizar para hacerlo esclavo de sus interesas.
Decía hace unos días Arturo Pérez Reverte que la patria de cada uno en su
lenguaje; más o menos. Con estos Panolis
de la Palabra se llena el mundo de
apátridas, porque su lengua de nacimiento la manejan mal, muy mal, y la que han
aprendido, la de la mentira, la usan con demasiada arrogancia, de forma que se
les ven las bragas por debajo de los pantalones. Llamaron “conflicto armado” a
la guerra de Irak, que era una guerra muy guerra; se inventaron todo un
diccionario para convencernos de que aquí nunca hubo un “rescate”; quieren
quitar del diccionario la palabra “imputado” y sustituirla, ellos que son líderes
indiscutibles en maratones de la imputabilidad, por dos: “investigado” y
“encausado”. De un plumazo echan abajo un término que tiene 2.500 años de antigüedad;
será para hacerse dignos de la clave, visionaria, de su campaña política: con
el PP llega la modernidad. ¡JA JA! El
tibio, beatífico y poco conocido aspirante a la presidencia de la Junta de Andalucía
decía ayer: “El PP va parriba” utilizando un español culto y digno. La
aspirante a la alcaldía de Madrid presume de liberal, con mayúscula, y su
primer acto de campaña es ir a una manifestación antiabortista y proclamar que
cerrará el campo de fútbol si se pita el himno nacional en la final de la copa
del rey. ¿Sabrá ella, por acaso, qué es la libertad y el respeto por la
libertad de los otros?
Rajoy ha descubierto de repente
Andalucía, la huérfana, y viene a arroparla antes de que la vistan otras galas
que no son las suyas, y para saber la que le espera en el resto del país, harto
de sus mentiras, porque –piensa– tal vez la gracia andaluza no se percate de sus
bolas Hoy ha dicho que han bajado los
desahucios en España cuando las estadísticas dicen lo contrario. Su arrogancia
es tan inmensa como vana, tan aparentemente varonil que a sí misma se
desmiente. Está nervioso; últimamente no sabe ni contar; habló de dos palabras
claves en su diccionario político y pronunció tres :–“Hay dos palabras
incompatibles: Partido Socialista y empleo
”. Se está convirtiendo en un
personaje ridículo y da pena; ni como enemigo sirve ya, ni como jefe de un
partido político que se descompone a ojos vistas.
”. Se está convirtiendo en un
personaje ridículo y da pena; ni como enemigo sirve ya, ni como jefe de un
partido político que se descompone a ojos vistas.
PABLO DEL
BARCO
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