domingo, 2 de septiembre de 2018
domingo, 22 de julio de 2018
martes, 24 de abril de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
domingo, 18 de febrero de 2018
EL CARRO DE LA LEJÍA, 16 febrero 2018-02-17
LÉXICO POLÍTICO
PARTIDO POPULAR =
PARTIDO
PANCISTA
PARTIDO
PÁNFILO
PARTIDO
PANFLETARIO
PARTIDO
PARALÍTICO
PARTIDO
PARTIDO
PARTIDO
PATÉTICO
PARTIDO
PATOSO
PARTIDO
PAYASO
PARTIDO
PEDESTRE
PARTIDO
PELOTA
PARTIDO
PENDENCIERO
PARTIDO
PEREZOSO
PARTIDO
PESETERO
PARTIDO
PETARDO
PARTIDO PICAJOSO
PARTIDO
PÍCARO
PARTIDO
PIJO
PARTIDO
PINOCHO
PARTIDO
PIOJOSO
PARTIDO
PIRAÑA
PARTIDO
PIRATA
PARTIDO
PLASTA
PARTIDO
PLÚMBEO
PARTIDO
PODRIDO
PARTIDO
POLÉMICO
PARTIDO
PROCESADO
PARTIDO
PROTEICO
PARTIDO
PUÑALADA
PARTIDO
PUÑETERO
PARTIDO
PURULENTO
PARTIDO aPESTOSO
PARTIDO
imPRESENTABLE
PARTIDO imPÚDICO
PARTIDO imPURO
PARTIDO inDESEABLE
ESTO ES LO QUE PIENSO: ¿ESTARÉ EN LO CIERTO?
pablo del barco, versígrafo
sábado, 17 de febrero de 2018
EL CARRO DE LA LEJÍA, 16 febrero 2018-02-17
LÉXICO POLÍTICO
PARTIDO POPULAR =
PARTIDO
PANCISTA
PARTIDO
PÁNFILO
PARTIDO
PANFLETARIO
PARTIDO
PARALÍTICO
PARTIDO
PARTIDO
PATIDO
PATÉTICO
PARTIDO
PATOSO
PARTIDO
PAYASO
PARTIDO
PEDESTRE
PARTIDO
PELOTA
PARTIDO
PENDENCIERO
PARTIDO
PEREZOSO
PARTIDO
PESETERO
PARTIDO
PETARDO
PARTIDO PICAJOSO
PARTIDO
PÍCARO
PARTIDO
PIJO
PARTIDO
PINOCHO
PARTIDO
PIOJOSO
PARTIDO
PIRAÑA
PARTIDO
PIRATA
PARTIDO
PLASTA
PARTIDO
PLÚMBEO
PARTIDO
PODRIDO
PARTIDO
POLÉMICO
PARTIDO
PROCESADO
PARTIDO
PROTEICO
PARTIDO
PUÑALADA
PARTIDO
PUÑETERO
PARTIDO
PURULENTO
PARTIDO aPESTOSO
PARTIDO
imPRESENTABLE
PARTIDO imPÚDICO
PARTIDO imPURO
PARTIDO inDESEABLE
ESTO ES LO QUE PIENSO: ¿ESTARÉ EN LO CIERTO?
pablo del barco, versígrafo
martes, 13 de febrero de 2018
domingo, 28 de enero de 2018
EL CARRO DE LA LEJÍA, 28 enero 2017
Y yo creía que los
carnavales eran en Cádiz
Pero no; se han trasladado a Cataluña,…con la poca gracia
que tienen los catalanes. Aunque el recuerdo del gran clown catalán Charlie
Rivel lo desdiga. Rivel (nombre artístico de Josep Andreu Lasserre, 1896-1983)
gastaba poco en palabras, nada, lo suyo eran gestos de los objetos que le
acompañaban: un violín, a veces mudo, una silla más simple que la que ahora se
rifan esa patulea de pretendidos ilustres políticos catalanes “independentistas”,
un sombrero para saludar con respeto a los presentes (ahora el sombrero se lo
quieren quitar unos a otros a zarpazos). Claro que en ideología sí que parecen
coincidir estos con el famoso payaso catalán, de ideología ultraconservadora,
abrazado al nazismo, amigo de Hitler y Goebbels. Al menos fue coherente hasta
recalar en España protegido por aquel infame general pequeño de cuerpo y grande
de crímenes políticos, Francisco Franco, que aún pervive en nuestro país.
El
humor exige conocimiento de una realidad y talento para poder superarla dándole
una salida con un talante diferente, contrario y más incisiva. Pero no es así
en el caso catalán; esta panda de cabeza serrinera no quieren conocer la
realidad, no les interesa porque frustraría sus ambiciones de poder, y andan
como facinerosos por la serranía del despropósito, sin atreverse a usar a las
claras los arcabuces. Ni la verdad, porque han construido este carnaval como
una realidad llena de mentiras desde su origen, ziscándose en la historia de
España, en la tradicional y ahora en el correr histórico que vivimos. Decía
Josep Pla, catalán acérrimo pero pensador, “El catalán es
un fugitivo y, a veces, cobarde”. Y lo están demostrando: el jefe de la
banda anda huido en Bélgica, con aires de grandeza, en una suite del mejor
hotel de la ciudad, como un reyezuelo bravucón de larga e incansable lengua
diciendo fatuidades, porque no debe tener a nadie que le haga reflexionar. Ser
un perdonavidas no reporta ningún beneficio al individuo que se comporta como
tal; ser un perdonavidas político es un verdadero suicidio porque es el primer
objetivo de sus oponentes en la lucha salvaje de la arena social.
Este personaje que parece tener la cabeza para sostener su
cabellera, surgido de lo poco, me parece un engreído que se cree el dios
poderoso de Cataluña al que los dioses, no sé de dónde, le han otorgado la
sabiduría y todos los poderes del perfecto gobernante, el “principito” de la
era actual. Tiene un comportamiento algo paranoico, y los que le siguen no andan
muy lejos, me parece. Pero lo que más me maravilla, y me indigna, son loa
medios de comunicación que andan detrás de él escuchando su palabra, tan vacua
y contradictoria. Al final voy a tener que dar la razón al señor PPresidente del (des)gobierno español
porque al menos se muestra coherente ahora, después de ser, por su inacción,
responsable de este desaguisado catalán, una verbena con malos músicos y peores
instrumentos y partituras llegados con retraso a la verbena.
¡Cuánta energía se malgasta con los inútiles en este país!
Ahora está asomando la patita la bendición de las monarquías españolas: la del
viejo monarca, de biografía detestable a poco que se investigue, y la de este reyecito, a mi
modo de ver tan insípido, al que quieren coronar de hombre eficiente. Decía un
amigo alemán que a nuestra edad no solo nos podemos permitir la verdad, nuestra
verdad, sino que tenemos la obligación de decirla para ser oída. Hace unos días
el rey hablaba en un foro internacional de democracia. Pero, me pregunto, qué
sabrá de democracia un tipo que vive aislado en un palacio magnífico, costeado
por sus súbditos, sin el mínimo contacto con estos, al que se muestra. siempre
con la distancia debida, en actos solemnes, al margen de los problemas y de las
necesidades de la población “real”. ¡Vaya chiste este de una familia real que
anda por los papeles cada día menos secretos dando bandazos indignos de una
lado a otro de la vía de la ejemplaridad! He leído esta semana artículos sobre
la grave enfermedad de la infanta Elena, una “depresión” porque se siente
menoscabada (¿sin razón?; de la distancia entre Sofía y Juan Carlos, efectiva
desde 1976, de los paseos sin tapujos del rey, entre otras, con Marta Gayá,
considerada la amante más amante de Juan Carlos (el rey de las 5.000 amantes,
como se le ha calificado y comparado con Enrique VIII de Inglaterra), , de
algún escándalo en la economía del rey viejo del que no se quiere explicar su
fortuna…; en fin, que modélica no parece la vida de la monarquía española, tal
vez para una chirigota carnavalera porque tiene tintes dramáticos. Es decir,
que estamos en vísperas de otro carnaval, este en Madrid, y sin saber cuál de
los carnavales solapará a los otros, incluyendo el de la corrupción, que va
viento en popa. Digamos, en broma ¡Dios salve al Rey!. Pero ¿a cuál de ellos?
PABLO DEL BARCO
domingo, 24 de diciembre de 2017
viernes, 15 de diciembre de 2017
miércoles, 15 de noviembre de 2017
EL CARRO DE LA LEJÍA, 15 de noviembre de 1027
¡Basta ya! La dignidad no se inventa
Me había prometido no escribir más sobre Cataluña, también
por salvarme de la frustración de un país en el que he vivido y donde he
construido mi profesión. Pero la deriva que llevan los independentistas me
abochorna y me enfada. Sobre todo después de oír a la presidenta del Parlamento
catalán, al salir de la cárcel, que hay que mantener a toda costa la dignidad.
¡Qué atrevimiento! ¡Qué desvergüenza de quien proclamó la independencia de
Cataluña y ahora el miedo a la prisión le hace desdecirse de manera indigna y
grotesca! Las palabras no se las lleva el viento cuando se han dicho en un
medio de comunicación y distribuido por todo el mundo. Es curioso ver la
batería inagotable de excusas que están dando los fracasados políticos
catalanes independentistas. El ex presidente Puigdemont habla también de
mantener la dignidad; un tipo que ha huido, aunque lo disfrace con otras
palabras y otras justificaciones, después de mentir al pueblo catalán,
conducirlo a la lucha interna y arruinar su industria, también fugitiva contra
la seguridad que el ex presidente Mas (el pretendido y fantaseado rey Arturo) y
el ex vicepresidente Oriol Junqueras (fallido y atribulado clown de la
economía) habían dado de que no solo no huirían las industrias de Cataluña sino
que se darían bofetadas para instalarse en su territorio. ¡Qué valor! Pero ¿cómo
hay en Cataluña personas que crean en estos hazmerreir de la política, en estos
bufones del bien común, en esta panda de cavernícolas que tanto usan la palabra
dignidad y tan poco la practican? Mi abuela me repetía muchas veces el refrán:
“Dime de que presumes y te diré de qué careces”.
Me sirven de buen ejemplo para desconfiar de esta sociedad
que se deja engañar, con señuelos de escaso valor, por tipejos de menos valor
aún, que se desdicen y se quedan tan anchos pensando que el mundo al que se
dirigen es una masa irracional, impensante, estúpida. Y no les falta razón
porque fácilmente se acepta su incoherencia, por más que se les vea el plumero
de que su mayor interés es mantenerse en el poder, del que, sin duda, sacarán
enormes réditos personales. ¿Cómo entender si no que quienes han proclamado su
interés por la independencia, a veces insultando al Estado –y al pueblo español–
se peleen ahora como cafres sin memoria para contender en unas elecciones
convocadas por ese Estado al que denuestan sin descanso? ¿Cómo justificar que
quienes tanto aman a su pueblo, pero del que han huido, hagan su campaña lejos
de ese mismo pueblo con el que proclaman cercanía y unidad, desde el extranjero,
viviendo lejos de la legalidad de ese Estado –enemigo dicen– que convoca
elecciones, a las que no se quieren someter por miedo a la prisión?
Todo esto es un vodevil, de los malos, de principiantes que
incluso manejan mal la pluma y donde dijeron Diego dicen cualquier tontería con
mala sintaxis. Quienes hace unos días hablaban como representantes de la
República de Cataluña, asumida y proclamada por todo un pueblo –decían– ahora
devanan sus coronadas cabezas por buscar una justificación que les permita
optar de nuevo a un cargo de alta política para
borrar su evidente fracaso. Pero ni entre ellos se entienden ni
respetan, tal es su afán de instalarse de nuevo en el poder.
He visto a Marta Rovira, la definida como la mujer fuerte
de la independencia, llorar con un hipo de niña engañada, triste y enrabietada.
A Carmen Forcadell esconderse en su cárcel dorada del Parlamento Catalán, con
una mirada de payesa acobardada tras su paso fugaz por la cárcel. A Anna
Gabriel ya no la he vista más. Mientras a este grupo de perdidos y bisoños
políticos independentista les mantengan encerrados a sus héroes estaremos
soportando esta cencerrada hueca y triste. Y a Rajoy y su Gobierno felices, con
los cencerros a todo trapo, después de tirar la piedra y esconder las
consecuencia y las noticias de la corrupción y el torpe gobierno.
PABLO
DEL BARCO
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