lunes, 21 de noviembre de 2016
jueves, 10 de noviembre de 2016
EL CARRO DE LA LEJÍA, 10 noviembre 2016
El populismo, una
muletilla de izquierda o de derecha, según soplen los vientos.
La RAE, esa
institución que defiende el uso del español y a la que los miembros del
gobierno tienen una alergia supina, define el populismo como Tendencia política que dice defender los intereses
y aspiraciones del pueblo. Con el triunfo de Pato Donald Trump, definido a
golpe de prisa e ignorancia como populista, los políticos españoles vuelven a
la palabreja arrimando el ascua a su sardina. Aquí se han hartado de censurar
el populismo de Unidos Podemos como algo negativo para la vida social y
política española. Ahora arremeten con la palabra en ristre contra la esencia
de la política del nuevo presidente norteamericano. ¿Trump populista? Hasta
ahora se ha mostrado como un bocazas, arrogante, inconsistente y maleducado; de
defender los intereses del pueblo ni mijita; de darle en los hocicos,
especialmente a algunos grupos sociales, sí.
Más que
prisa hay ignorancia en nuestros líderes políticos, ayunos la mayoría de
estructuras y contenidos mentales ideológicos. Aquí en Andalucía, de donde
parece que ha emergido el “nuevo” PSOE en la boca y las artimañas de Susana
Díaz, se hace más visible el desencuentro entre la teoría y la práctica política.
Escucho a la presidenta de la Junta de Andalucía y solo oigo y entiendo lugares
comunes, con muy poco salsa ideológica; quizás no la tenga o la oculte para su
“carrera” política.
Me pregunto, escuchando a nuestros próceres
políticos de derecha y de otros partidos indefinidos, en qué demonios coinciden
Trump y Unidos Podemos para meterlos en el mismo saco. Me pregunto por qué
desafinan tanto nuestros políticos considerando peyorativo el significado de
“populismo”, que no es sino una actitud social digna de encomio y que el
Partido Socialista Obrero Español, que tanto denuesta el nombre, tendría que
tener en el frontispicio de sus aspiraciones. Pero ellos, al margen del pueblo,
considerando que su trabajo consiste en dirigir al pueblo más que servirle, y
que la lengua está a su servicio sin suponer que no crea sino que sanciona usos
y costumbres, se consideran demiurgos, casi dioses de la sociedad que les
eligió como simples representantes de sus problemas y aspiraciones.
Dejen de martirizar el diccionario y la gramática,
señores ignorantes políticos, que, además de no saber, no desean aprender. Y lo
mismo digo de buena parte de esa cohorte casi celestial y evangélica de
comentaristas políticos, que echan mano de la primera palabra que les viene a
cuento. Acabo de oír a una comentarista (¿) televisiva –María Claver– decir con
aire sabiondo que Trump era un populista de libro; ¿habrá visitado ella muchos
libros para decir semejante barbaridad? Parece que no.
Yo aún no entiendo muy bien, por ejemplo, la conversación
cuando hablan de los partidos constitucionalistas y no constitucionalistas.
¿Acaso no están todos actuando bajo los artículos de la constitución española,
aunque algunos discrepen teóricamente de ella y desean cambiarla en algunas
disposiciones con las que no están conformes? ¿Discrepar es anular, o es entrar
en lo que es esencia de la política activa, la discusión previa para un acuerdo
o desacuerdo definitivo?
La ignorancia del político le hace pensar que por
el mero hecho de adscribirse a unas siglas políticas –siglas sin fondo muchas
veces– está en posesión de la verdad absoluta, sin plantearse un mínimo de
duda, que le llevaría por el buen camino, el único quizás, a la obtención de la
verdad. “Cantinflas” Rivera, líder de Ciudadanos, que promete y re promete con
su habla atropellada para hacer luego lo contrario de lo que prometió,
esta mañana ha asegurado, con buena dosis de bilis, que tras la victoria
de Donald Trump "hoy estarán contentos en Podemos" porque todos los
populismos, tanto de extrema izquierda como de extrema derecha, "al final
defienden lo mismo". ¡Qué banalidad ideológica en este líder aparentemente
liberal tan en camino hacia un fascismo de cara amable! En su esencia oculta y
su ropaje de cordero no me oculta el lobo feo que le ruge en las entrañas.
Pablo
del Barco
EL
CARRO DE LA LEJÍA, 9 de noviembre de 2916 (comienzo de un mundo aún más feo)
PATO
DONALD Trump, o donde la arrogancia es la máxima expresión.
Llegó a la alta política el pato que se enoja cuando no le
salen las cosas a gusto, que luego aparece suave para no perder el encanto de
seductor, que baila sobre un pie y habla, habla y habla diciendo disparates sin
cuento, incluso contra los que desea que le amen. Pato Donald Trump (Triunfo)
presidente de América; parece una broma, el misógino declarado, racista
declarado, antihumanitario declarado, antibelleza declarado siempre que no sea
la de los concursos de belleza femeninos, anticultura evidente, arrogante antes
de abrir esa boquita desagradable que tiene tan bien dispuesta para el insulto,
presidente de América. Así va el mundo, de cabeza, ahora rubia y con dos
entrantes que parecen cuernos de diablo. Lo mejor que tiene este presidente es
que hará bueno a Bush, bestia parda de la guerra de Irak, creador de la nueva
violencia universal, de la mentira universal con sangre y lágrimas.
En fin, el mundo es una broma, cada día más broma, broma
amarga. La razón vale poco, la verdad vale poco, la coherencia vale poco, lo
que no es dinero vale poco. Haz una mentira a tu alrededor, rodéate de riqueza,
mejor si la consigues con maldad y extorsión, y lánzate al ruedo político donde
te codearás con tus iguales para saquearle al pobre. En España tenemos notables
ejemplos: innoble nobles de la estafa social andan rodando por los juzgados
españoles mareando la perdiz, eludiendo la verdad y la devolución de lo robado.
El presidente de este Gobierno del partido más corrupto ha sido el primero en
felicitar al nuevo mandatario universal y ponerse a su servicio, como si no
fuera poco el servilismo de este Gobierno con el americano y sus bases
militares, su devoción y su apertura de piernas.
La derecha europea se frota las manos con placer y
esperanza sin fingimiento: el amo del mundo está de su lado, el universo cambia
de compás y ahí están ellos con una elecciones próximas atentos a la
construcción del futuro. Les he oído gritar a todos con el triunfo del gritón
mayor, Pato Donald Trump, aplaudir con desenfreno y los ojos rutilantes, de los
que sale una macabra decisión de triunfo. ¿Qué les moverá? Fácil suponerlo: el
dinero, el enriquecimiento por cualquier medio, de cualquier sufriente. Se ha
visto claro tras la proclamación de la victoria del Pato Donald Trump: la bolsa
trastabilló, bajó sus índices alarmada, pero ha vuelto a subir con rapidez. En
definitiva, el vencedor es un hombre de negocios, con alguna sospecha de
corrupción, como no puede ser menos en ese mundo de las finanzas. La economía
mundial respira tras el susto; el triunfador es uno de sus magnates y eso da
seguridad frente a la multinacionalidad de individuos asustados por este nuevo
orden/desorden que llega, que no es sino una continuidad del existente, quizás
expresado con el mayor descaro que impone un elegido presidente soez, ambiguo,
contradictorio y de escasas ideas, como ha demostrado en su primer discurso.
¿Qué pensarán los muchos millones de norteamericanos que no
votaron en estas elecciones, ese pueblo silencioso que se sentirá maltratado o
ajeno a cualquier tiranía de votos o dirigentes políticos? Aquí nos sirven el
resultado como si fuera la expresión de toda una nación; pero no es así. Hay en
este país tan aparentemente próspero, más de 45 millones de pobres. Y los
pobres no votan; se desea que no voten; son apestados políticos, no cuentan
para las estadísticas del voto.
PABLO DEL BARCO
domingo, 30 de octubre de 2016
despertar
irrumpe la mañana en el sueño,
acelera el baile sin bridas
con horizontes abiertos,
callan las alarmas, aún,
plancha la policía el uniforme,
algunas parejas retornan
al suplicio de la monotonía,
las esquinas respiran
sin las meadas de los perros,
todavía no hay atmósfera
ni vendedores ambulantes,
da el sol un paso al frente
para hacer débiles sombras,
algunas persianas interpretan
los primeros conciertos del día,
desayunan los mendigos
las limosnas que obtendrán,
se repliegan los sueños
con el miedo a ser pisados
por rudos somnolientos,
suena una campana,
los ángeles se acuestan,
se pellizca la vida,
empieza, una vez más,
la muerte de otro día.
(borrador; 30.10.16)
despertar
irrumpe la mañana en el sueño,
acelera el baile sin bridas
con horizontes abiertos,
callan las alarmas, aún,
plancha la policía el uniforme,
algunas parejas retornan
al suplicio de la monotonía,
las esquinas respiran
sin las meadas de los perros,
todavía no hay atmósfera
ni vendedores ambulantes,
da el sol un paso al frente
para hacer débiles sombras,
algunas persianas interpretan
los primeros conciertos del día,
desayunan los mendigos
las limosnas que obtendrán,
se repliegan los sueños
con el miedo a ser pisados
por rudos somnolientos,
suena una campana,
los ángeles se acuestan,
se pellizca la vida,
empieza, una vez más,
la muerte de otro día.
(borrador; 30.10.16)
viernes, 21 de octubre de 2016
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


