martes, 6 de noviembre de 2012
EL CARRO DE LA LEJÍA. 6 Nov. 2012-11-05
Los pinochos del Gobierno (casi me equivoco y pongo los Pinochet del Gobierno), que casi no caben por los pasillos de las Cortes, haciendo bueno aquello del poeta “érase un hombre a una nariz pegado”, ya no se conforman con inventar un lenguaje nuevo para que les encajen sus “donde dije Digo digo Diego”. Ahora nos tachan de ciegos y sordos para convencernos de que lo que han dicho no lo han dicho. La ministra Báñez, señorita de Huelva a la que parece no conocérsele actividad laboral notable y si muchos arrumacos sociales, dijo claramente que la economía española iba mejor, vamos que se veía un repunte de mejora, que ya podíamos alegrarnos. Todos los oímos muy bien, con gran sorpresa e incredulidad, por supuesto. Surgen las críticas, los comentarios, algunos mordaces, otros jocosos, y ahí sale la vicepresidenta de Gobierno, gran valedora de la Báñez, con su boquita de piñón vallisoletana diciendo que no, que no dijo eso, que… Y se extiende en una acusación a nuestros pobres oídos, maltratados de tanto oír una promesa y luego su contraria, y ahora abucheados por no entender lo que está muy claro de entender.
Con estos chicos lindos del Gobierno, tan baqueteados en la lucha laboral, estamos al menos aprendiendo un lenguaje nuevo, heterodoxo, libertario. Y estamos aprendiendo a oír lo que no oímos; dos por el precio de uno: lo que se dijo y lo que oímos. Si me constara su cultura diría que han aprendido mucho del realismo mágico de los escritores latinoamericanos, haciéndonos ver una realidad donde sólo existen palabras, o a la inversa. No sé si haber leído a Vargas Llosa, enorme plagiario en La guerra del fin del mundo les otorga ese enorme privilegio.
domingo, 21 de octubre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
EL CARRO DE LA LEJÍA, 18 de octubre 2012
Hemos pasado de “¿Cómo va la cosa?” a “Con la que está cayendo”; es decir que lo estático de la situación anterior se dinamiza. Antes iba pausado, ahora cae. Contra esto los neolingüistas del Gobierno aún no han inventado nada; se conoce que, como no se mueven a pie de calle, desconocen estas frases resumen de lo que el español medio siente y padece y lo que parece que los mandatarios no quieren resolver. Les doy unas pistas:
• Las grandes fortuna han aumentado sus beneficios con la crisis. Véanse resultados de las SICAV, ese paraíso fiscal al que nadie quiere meterle mano. Gestionan hoy 1.818 millones frente a los 1.638 que gestionaban en junio. (¡Viva el pueblo!)
• Los clubs de fútbol siguen sin control. Algunos jugadores célebres tienen buenos ahorros en las sicav; ¿por qué será?. Algún presidente de club quiere ahora ponerse sueldo; antes no lo hacían: ¿amor al club o a las cuentas ocultas? (¡Viva el pueblo!)
• La Iglesia sigue campando a sus anchas por el fisco español. A todos nos han subido el IBI; a la Iglesia no, que sigue desplegando el mismo lujo de los tiempos en que “la cosa” iba bien. (¡Viva el pueblo!)
• En algunos análisis que leo la Casa Real sigue aumentando beneficios, que el vulgo desconoce porque no se le informa, pero que se escaquean en una rebaja –ridícula “con la está cayendo”- del “sueldo” del rey. (¡Viva el pueblo!)
• Las petroleras han aumentado sus beneficios de manera considerable, consiguiendo que los combustibles en España sean los más caros o de los más caros de Europa. (¡Viva el pueblo!)
• Los jubilados esperan el nuevo enguaje del Gobierno (¿) con el cobro de sus pensiones atendiendo a un nuevo concepto multiplicador (de resultado desmultiplicador) por el aumento del coste de vida, que les penalizará en su poder adquisitivo. Sólo hay que esperar a saber el resultado de las elecciones en Galicia y el País Vasco. (¡Viva el pueblo!)
Tendrá el Gobierno que inventar otra palabreja para quedarse feliz y hacernos ver que todo su esfuerzo redunda en beneficio del pueblo (ese vulgo de “actitudes extremistas” que maltrata a sus gobernantes porque los estudiantes y sus padres ¡al fin¡ toman conciencia social de su futuro manifestándose juntos). Después de sufrir tantos años la apatía de los estudiantes y el general desinterés de sus padres por su formación, doy fe, esta es la mejor noticia del día.
miércoles, 17 de octubre de 2012
EL CARRO DE LA LEJÍA, 17 de octubre de 2012
Propongo que se incluya en las nuevas materias educativas, en sustitución de alguna que el malabarista ministro de educación (¿) Wert (¿no quiere usted españolizar su apellido?) hizo desaparecer por arte de birlibirloque: “El lenguaje peperino”, para conjurar la desnaturalización del castellano, o del español (según se mire).
Hoy nos sorprenden los responsable de economía gubernamentales con el “rescate virtual” (Real academia de la Lengua, “virtual”: 3. adj. Fís. Que tiene existencia aparente y no real). Pero, cómo se puede rescatar una cosa no real?
Cualquier día nos sorprende el Sr. Rajoy con un nuevo castellano impuesto por decreto.
Estos días el sonriente ministro Wert nos reboza con “españolizar a los estudiantes catalanes”. Yo pensaba que, al menos hasta hoy, Cataluña estaba en territorio español. ¿Cómo se puede españolizar lo español? Menudo silogismo, o verdad de Perogrullo.
Al jefe de cierto nacionalismo gallego, Sr. Núñez Feijóo, sí haría falta castellanizarlo para que hablara español, aunque ya casi lo habla cuando intenta hablar en gallego. La ministra Santamaría habla con almíbar, acumulando sinónimos, unos junto a otros, síntoma de que no está muy convencida de lo que dice. Y no porque sea de Valladolid pretende hablar tan puramente, tal vez para no desmentir esa leyenda de que el español de Valladolid es el mejor de España; desciendo de vallisoletanos, pero mi formación filológica me obliga a decir la verdad. Lo del español de Valladolid es tan verdad como las verdades del PP.
¿A quién encomendar la nueva asignatura, “El lenguaje peperino”? Creo que la señora Merkel será la mejor profesora; al menos ya tiene garantizada la asistencia a sus aulas.
EL CARRO DE LA LEJÍA, 17 de octubre de 2012
Propongo que se incluya en las nuevas materias educativas, en sustitución de alguna que el malabarista ministro de educación (¿) Wert (¿no quiere usted españolizar su apellido?) hizo desaparecer por arte de birlibirloque: “El lenguaje peperino”, para conjurar la desnaturalización del castellano, o del español (según se mire).
Hoy nos sorprenden los responsable de economía gubernamentales con el “rescate virtual” (Real academia de la Lengua, “virtual”: 3. adj. Fís. Que tiene existencia aparente y no real). Pero, cómo se puede rescatar una cosa no real?
Cualquier día nos sorprende el Sr. Rajoy con un nuevo castellano impuesto por decreto.
Estos días el sonriente ministro Wert nos reboza con “españolizar a los estudiantes catalanes”. Yo pensaba que, al menos hasta hoy, Cataluña estaba en territorio español. ¿Cómo se puede españolizar lo español? Menudo silogismo, o verdad de Perogrullo.
Al jefe de cierto nacionalismo gallego, Sr. Núñez Feijóo, sí haría falta castellanizarlo para que hablara español, aunque ya casi lo habla cuando intenta hablar en gallego. La ministra Santamaría habla con almíbar, acumulando sinónimos, unos junto a otros, síntoma de que no está muy convencida de lo que dice. Y no porque sea de Valladolid pretende hablar tan puramente, tal vez para no desmentir esa leyenda de que el español de Valladolid es el mejor de España; desciendo de vallisoletanos, pero mi formación filológica me obliga a decir la verdad. Lo del español de Valladolid es tan verdad como las verdades del PP.
¿A quién encomendar la nueva asignatura, “El lenguaje peperino”? Creo que la señora Merkel será la mejor profesora; al menos ya tiene garantizada la asistencia a sus aulas.
lunes, 15 de octubre de 2012
EL CARRO DE LA LEJÍA, 15 de octubre 2012-10-15
Los disparates del Gobierno (¿), consecuencia de su arrogancia, me llenan la cabeza y la mesa de trabajo. Ahora dice el Presidente absoluto (¿) que el que el PP gane las elecciones en Galicia beneficiará a España. ¡Dios nos libre!, incluso de un presidente de la Xunta del que se dice que ha enmascarado las cifras económicas oficiales para presentar una cara amable al pueblo de votantes. Y se lo habrá dicho, claro, en ese gallego pobre y detestable que medio habla. Qué ignominioso resulta que el representante del pueblo gallego no hable con mediana corrección la lengua gallega de tan acrisolada historia, y tan buenos productos literarios, que es el patrimonio más común y más cierto. Pobre Rosalía de Castro, pobre Castelao, pobre Celso Emilio Ferreiro, y tantos otros de los que nadie se acuerda, incluso para certificar su nacionalismo.
¿En qué mundo estamos que se permite la mentira burda con tanto desparpajo? Todos sabemos que las promesas de los políticos variarán en cuanto se celebren las elecciones, escaqueadas –las promesas y las actitudes- en un lenguaje retorcido que esta nueva “tropa” de la derecha se está inventando y que sirve en el pico lacerante de su gaviota. Tal vez ni a los propios gallegos beneficie un resultado mayoritario de los actuales caciques políticos. ¿Para qué quiere más poder, Sr. Rajoy, si el que tiene no sabe usarlo convenientemente?
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